Es un día perfecto para escribir por aquí. Afuera, lluvia y viento. Dentro de casa, estamos resguardados, calentitos y con un té recién preparado. Podríamos decir que esto es un lujo.
Hace mucho que no publico, aunque me paso por aquí frecuentemente a leer algunos blogs de mi "Lista de lectura", y a hacer intentonas de escribir un post. Sin embargo, he vuelto a la vorágine de la vida que me impide pararme a reflexionar todo lo que quisiera, y no digamos, escribir. El tiempo se ha convertido en un activo de gran valor.
He entrado en una etapa de la vida en la que el trabajo consume mucha de mi energía diaria. Echo la vista atrás, y me da rabia, porque antes podía dedicar más tiempo y energías a tareas que me reportaban cosas positivas, como escribir, hacer canciones, manualidades, investigar sobre cosas de astrología... O dedicar el tiempo a lo que me diera la gana, vaya. Ahora ya no es así. Añoro aquella época, en la que sacaba tiempo cada dos semanas para ir al "filocafé", una especie de tertulia filosófica que se realiza en la Biblioteca, en la que se nos asignaba un tema sobre el que teníamos que documentarnos y que luego debatíamos. Ese tipo de cosas mantenían mi mente más, no sé como decirlo... ¿despierta? Ahora todo se centra en trabajar y llegar con las energías suficientes a casa como para hacer la cena y recoger un poco la casa.
Por otra parte, en aquella época también estaba deseando tener más volumen de trabajo para no estar siempre sin blanca, porque esa era la realidad. Supongo que son dos caras de una misma moneda, ¿o es que soy yo, que lo veo así? ¿Es posible tener tiempo suficiente para dedicar a lo que tú quieras y, al mismo tiempo, gozar de una economía solvente y holgada? Muchos gurús de internet así lo venden. Es una especie de "nuevo emprendimiento" que te permite ganar dinero y desarrollarte como persona al mismo tiempo. Un trabajo que no te consume hasta el último ápice de sangre y que incrementa tus ingresos. Sinceramente, no sé si ese equilibrio es posible. Al menos no fácilmente, ni es accesible para todo el mundo.
Llevo un par de años tratando de encontrar el centro en este sentido, dedicar tiempo a lo que me gusta, pero en lugar de coger la guitarra o ponerme a escribir, muchas veces me veo envuelta en la trampa de las redes sociales. Horas vacuas de pantalla. También es verdad que, hace unos pocos años, el acceso a las redes no era tan masivo, al menos por mi parte. De hecho, la blogosfera me parece un espacio que respeta mucho más los "biorritmos": abres la web, lees algunas cosas, te tomas tu tiempo para escribir... No sé, es otro rollo. En la red social supongo que tus publicaciones pueden llegar a mucha más gente, pero el precio a pagar es que te quedas "enganchado" viendo vídeos que, o bien no te aportan nada, o en el caso de hacerlo, se te van a olvidar a la media hora. Por no mencionar la irrupción de la IA, que muchas veces no sabes si lo que ves/escuchas/lees son creaciones de las inteligencias artificiales, o hay alguien al otro lado. Eso me desconcierta y me desmotiva cada día más.
Si hay algún lector/a por aquí, llegados a este punto pido disculpas porque el contenido del post es bastante descafeinado. Igual he vivido y reflexionado demasiado poco en los últimos meses. Aquí voy destilando ideas, pero esta vez parece que no hay demasiado que rascar. Creo que la vida nos está anestesiando, entre la exigencia de los horarios y obligaciones diarias y la manía de meternos al móvil a terminar de freír nuestra atención. Leí un post (como no, en alguna red social), que decía que hace años escapábamos del mundo a través de internet, y ahora escapamos de internet reconectando de nuevo con el "mundo real". Vamos, que pasamos más tiempo viendo pantallas que prestando atención los baldosines de la calle, o a los árboles de las aceras. O escuchando al que tenemos al lado. Ahora hay una oferta creciente de talleres de cerámica, floristería o manualidades, con tal de reconectar con personas y olvidarse del móvil una hora al día.
Queridos/as, ya con el té a la mitad os digo que no os puedo prometer profundas disertaciones que plasmar por aquí. Lo que sí que os aseguro que trato de seguir viendo el mundo de la manera más poética posible, aunque cada día me cueste más. Pero siempre hay detalles que te hacen volver a creer en el ser humano, y en la vida en general. Me voy a darme una vuelta por mi lista de lectura.
¡Nos vemos en el próximo té!





