domingo, 30 de abril de 2017

Nuevas perspectivas

Y de repente, todo hace click, y se reordena. Quizás no absolutamente todo, pero una parte importante de mis pensamientos encuentra un sentido. Este es un té imprevisto, tardío y a deshora, pero no llega frío... Llega con muchísima esencia. 


Después de un tiempo, me reencontré con una parte sin resolver de mi pasado a través de un chico del que me enamoré, y que me hizo replantearme tantas cosas. Ahora, con la vida patas arriba y después de haber reflexionado y sufrido lo indecible, no hay perspectivas de futuro. No sé de qué manera acercarme a él, o hacerle entender que entre nosotros podría haber algo muy interesante, si él lo permitiera. Y entonces él me rechaza de una manera sutil (muy sutil), pero tangible. A buen entendedor, pocas palabras bastan. O más bien, a buen entendedor, las palabras vacías y el desdén, bastan

Pensaba que el destino me había hecho cruzar de nuevo con una situación similar en mi vida para que esta vez, aprovechara la oportunidad e hiciera las cosas de una manera diferente. Así que me dije a mí misma: "¡Ve a por ello! ¡Lánzate! ¡Permítete dudar de todo lo aprendido!". Y eso hice. Investigué tanto... madre mía. Investigué todo lo investigable. Y dentro de ese proceso, me encontré con partes de mí que ya creía olvidadas. Gracias a él, reaparecieron llenas de polvo, pero vieron luz después de tantos años sepultadas en algo que yo pensaba que era vida normal. Algo subjetivo, sustancial y básico que estaba en el fondo de mis pensamientos surgió de nuevo. Sentimientos, sensaciones, conceptos, costumbres, pensamientos, ideologías... Puede que a eso se le llame crecimiento, dejar evolucionar ciertas cosas. O puede que se llame simplemente ser sincero y consecuente con uno mismo y con su esencia.

El caso es, que me voy por las ramas, que me he dado cuenta de que por mucho que me regale, no obtengo resultado. Por muy amable que quiera ser, por mucho que me preocupe por él y sus problemas, por todos favores que le quiera hacer, por muchas invitaciones que él me quiera rechazar... él no está interesado. Sus razones tendrá. Pero he llegado ya a una conclusión: basta. Basta de regalarte. Basta de darlo todo recibiendo tan poca cosa a cambio. Gracias a él (paradójico), ahora sé lo que valgo. Más que antes. Y hasta dónde quiero  y puedo llegar. Es liberador llegar a este punto, después de tanta tensión acumulada. ¡Y yo que estaba segura de que esto era una oportunidad para estar por fin con "el chico de mis sueños"! Fue más bien la oportunidad de encontrarme con la persona que quiero llegar a ser, o al menos la que quiero llegar a ser desde donde estoy ahora. Creo que he ganado, aunque haya perdido batalla. 

¿Cuál era, pues, mi asignatura pendiente? ¿Luchar por quien yo creía que me haría más feliz? Después de vivir buena parte de mi noviazgo bajo la sombra de una frustración anterior, pensando en cómo sería compartir mi vida con la otra persona, en por qué aquello no funcionó, en qué hice mal, etc, pensaba que él sería la oportunidad para resolver todas esas cuestiones.  Ahora sé que no. Mi asignatura pendiente era aprender a aceptar la vida tal como viene. Que hay personas que, por mucho que lo intentes, no estarán locamente enamoradas de ti. Que la ilusión que viste al principio en los ojos de la otra persona y que se fue diluyendo, no estaría sustentada por algo sólido si el tiempo pudo con ella. Que no puedes culpar moralmente a otra persona por no sentir lo mismo que tú. Que, a veces, las personas no nos encontramos en el tiempo y lugar adecuados, aunque seamos compatibles. Que hay que tomar lo bueno que te aporte cada persona y las nuevas perspectivas que cada uno trae consigo. Que debemos aprender a dejar marchar sin resentimiento, sin convertir aquello en un duelo que dure para siempre. 

Ahora me queda el reto mayor: no convertir esto de nuevo en un drama. Simplemente coger y dejar ir. Y aceptar lo que viene y lo que se va. No pienso que haya personas que son piedras en el camino... nosotros las convertimos en piedras, o en diamantes. De nosotros depende. De mí depende ahora mantenerme a salvo de la melancolía cada vez que escuche una canción, una película, un poema, una palabra, un lugar o algo que me recuerde a él. Recordarle, ¿por qué no? Pues claro que sí. Ahora que él estará lejos, cerca de un puerto de mar, empezando su nueva vida, podría ser peligroso pensar de nuevo en la "oportunidad" que perdí, y en por qué lo "dejé escapar". Pero no debo moverme en esa franja de mi cerebro; no en la zona de la pérdida, sino en la de la ganancia. En la del aporte... En la de la luz.

¡Nos vemos en el próximo té!

jueves, 6 de abril de 2017

Amor para siempre

Últimamente pienso mucho en una idea: el amor sí puede ser para siempre. Se puede sentir amor por una persona durante toda tu vida. Y este es un concepto sencillo: en condiciones normales, sientes amor por tus padres, por tus hermanos, por tus hijos, manteniéndose durante toda la vida con mayor o menor intensidad (salvando las diferencias circunstanciales entre unos y otros seres humanos). 


Pero, ¿y en las relaciones de pareja? ¿Puede el amor vivir para siempre? Y si no es así, ¿qué nos hace romper el vínculo afectivo; dejar de sentir amor por esa persona? Pensando en que la pareja terminara su relación en las mejores circunstancias, me pregunto si el amor entre esas dos personas, fuera de una relación de pareja, estaría avocado a la extinción por circunstancias sociales o puede vivir para siempre. Yo me inclino más bien por lo segundo. 

Si admitimos que el amor entre dos personas que estrictamente no son familia puede ser para siempre, ¿entonces una relación de pareja también puede ser para siempre? ¿O no siempre es suficiente con sentir amor? El caso es que se habla mucho sobre la atracción entre dos personas, y cómo determina que ambas acaben posiblemente involucradas en algún tipo de relación, y que la "atracción sexual" en una pareja se agota aproximadamente a los tres años, como si de un reloj biológico se tratase. Con el tiempo, las relaciones sexuales se vuelven más esporádicas y quizá menos intensas, lo que evolutivamente no sería eficiente para la especie. Por ello, ese reloj nos determina a sentirnos atraídos por otras personas al cabo de un tiempo. Pero hay que tener en cuenta otra realidad: nuestro cuerpo quizá tenga mucho de animal, pero nuestra mente está unos pasos por delante de esa circunstancia. Nuestro amor, el amor que sentimos los humanos, creo que está más en la mente que en el cerebro, y a veces confundimos el amor con otras cuestiones, identificándolo como una emoción y no como un sentimiento. 

Volvemos entonces a plantear la pregunta, ¿es suficiente el amor para sustentar a una pareja a lo largo del tiempo? Le doy vueltas al tema y pienso en cómo se llega al punto de la rutina entre dos personas. Hay amor, sí ¡pues claro que lo hay! Pero falta emoción, conquista y atracción. Pienso en el gran número de parejas estables que estarán en esa situación, o en los millones de infidelidades que surgen a cada minuto a lo largo y ancho del planeta tierra. Pienso en las personas que se deciden a tener una relación abierta: a que una persona sea el amor y otras sean el sexo. ¿Realmente es efectivo? Habría que tener un punto de maduración y de abstracción muy grande para llegar a un equilibrio... Pienso en las personas que viven en pareja durante toda su vida, y son felices, con sus más y sus menos, pero con un pulso muy fuerte por mantener esa relación con buena salud. No se trata simplemente de acostumbrarse al otro, sino de intentar aportar y rescatar lo bueno de uno y del otro respectivamente, como si de una evolución constante se tratara. También creo que para eso se necesita un alto grado de maduración, para evitar caer en el tedio y la costumbre. La temida rutina. Pienso también en las parejas que rompen porque sienten que no tienen más que aportarse, pese a que se sigan queriendo. ¿O ya no es amor, y simplemente se ha convertido en cariño? En cualquier caso, ¿qué clase de magia debe tener el amor en pareja para que sea para siempre? 

Desde que lo dejé con mi pareja me encuentro en constante análisis sobre la vida, el amor y las relaciones humanas, intentando dilucidar por qué ocurren las cosas de la manera que ocurren, por qué en ocasiones nos vemos avocados a tomar ciertas decisiones para preservar nuestra felicidad, qué nos lleva a empezar o a terminar algo... qué impulso vital se esconde detrás de todos nuestros actos. ¿Realmente somos tan dueños de nuestra vida como nos creemos que somos? Si podemos llegar a ser felices sin plantearnos todas estas cuestiones o si, por el contrario, siendo más conocedores de nuestra propia historia, sabiendo reconocer nuestras debilidades y limitaciones, es la única manera que tenemos de encontrar el mejor camino para nuestra existencia. 

Ayer estuve leyendo la historia de Robert Smith y su mujer Mary Pole, que estuvieron juntos desde que se conocieron en el colegio, y nunca han estado con ninguna otra persona. Ellos han sabido mantener esa llama durante el tiempo y la distancia física, y estar con una sola persona no ha impedido que Robert Smith escriba grandes canciones de amor, como si de un nuevo amor se tratase. Esa clase de magia... me pregunto dónde reside.

¡Nos vemos en el próximo té!

Mary Poole y Robert Smith

viernes, 24 de marzo de 2017

El por qué de las cosas

(Está sonando: Another Sunny Day, de Belle & Sebastian)

No soy La Chica del Té porque no supiera qué nombre ponerme. La verdad es que para mi el té es inspirador. Siempre escribo aquí mientras me tomo mi Earl Grey, y suelo publicar en torno a "la hora del té" (las tres, las cuatro, las cinco de la tarde...); al menos la hora a la que yo me lo tomo. No suelo ser muy puntual británica, a veces simplemente me adelanto.

Desde siempre he tenido que saber el por qué de las cosas para entenderlas, y ahora que me pregunto el por qué de ciertas cosas que han ocurrido en mi vida, empiezo a entenderme. Ayer, hablando con mi madre, me di cuenta de que es una persona de contradicciones. Un poco como yo... un poco como todos, me parece. Me dijo que le da miedo que pase mucho tiempo en internet leyendo blogs, porque aquí contamos muchas tonterías y nos realimentamos unos a otros. Ella no sabe que escribo aquí (bueno, no lo sabe nadie), así que tampoco pude decirle que estaba en total desacuerdo con ella, y que si no hubiera escrito en este blog probablemente me hubiera vuelto loca. 

El caso es que, según ella, la vida no es tan complicada ni hace falta plantearse tanto las cosas: naces, tus padres te procuran la mejor educación posible, luego te intentas ubicar en la vida, trabajas, te asientas, etc. Me hizo gracia eso de "te intentas ubicar", porque es como si hubiera querido resumir un libro bien gordo en una sola frase: Te ubicas. Le intenté dar a entender que las cosas no son tan sencillas, que uno no puede pasar por la vida sin replantearse ciertos aspectos de ella, y al final me acabó confesando que tenía que comprenderla. Me dijo "tienes que entender que yo tengo un trauma ahí". Me sorprendió mucho que me dijera eso y le pregunté por qué; a veces las cosas más evidentes me resultan invisibles. "Pues por mi hermana; cuando se empezó a replantear tantas cosas fue cuando empezó su fin". 

Mi tía siempre fue una persona muy especial; tenía una enfermedad que la obligaba a medicarse cada día y que, por aquellos años, era una enfermedad cruel (aún lo sigue siendo) y complicada. Entre la delgada línea entre "estoy enfermo" y "soy una persona normal". Los años que la conocí estaba en esa etapa: en la filosófica, como yo suelo decir. Siempre la oía hablar de cosas que me parecían muy etéreas e intangibles, de la vida contemplativa y de espiritualidad. Leía muchos libros y siempre me pareció que nadie de nuestra familia la entendía. Yo tampoco, pero es lógico, era una niña. Nunca había sabido por qué se separó de su marido (en teoría, estaban felizmente casados); según mi madre, mi tía se empezó a plantear muchas cosas y pensó que él permanecería impasible e inalterable. Pero no fue así, entonces decidió separarse, porque no se sentía comprendida.  Y luego, al parecer, se arrepintió y pensó que podrían volver. No sé, no tengo muchos más datos. De la biografía de mi tía hay muchos capítulos que no se han hablado o que se han contado por lo bajo. Creo que por miedo.

Después de eso comenzó una andadura un tanto extraña en la vida de mi tía. A todos les tenía escandalizados. Cogía y dejaba trabajos, donó (casi) todas sus pertenencias, salía con chicos peculiares, se hizo vegetariana... Pero lo que más preocupaba a todos es que no se medicaba cuando tenía que hacerlo, lo que la acabó llevando a urgencias en más de tres o cuatro ocasiones (al menos las que yo recuerdo). Ella sostenía que no se sentía enferma, que ella no tenía ninguna enfermedad. Bueno, eso cuando se lo dices a un médico, te manda un volante al psiquiatra. Y de ahí al psiquiátrico. Diagnósticos, etiquetas, habitaciones con sábanas blancas, pasillos interminables, rejas en las ventanas y ese tipo de cosas. En realidad, para no sacar nada en claro. Nada se solucionó dentro de su cabeza; yo diría que ella, consciente de la mella que estaba causando en la familia, decidió darnos a entender que todo estaba correcto. Justamente cuando parecía que su vida estaba más o menos encarrilada (nuevo trabajo, medicación al día, piso nuevo), su corazón decidió que no podía con el exceso de todos los años anteriores, y falló una noche mientras dormía. 

Por eso a mi madre esta idea de pensar en la vida le da tanto miedo. Y todo esto fue porque yo le comenté una de las cosas que me había dicho mi ex-novio el otro día: "De lo único que me arrepiento es que haberme asentado tan pronto... de relajarme". Y de repente mi madre dije "¡Claro! Si eso ya lo sabía yo... Eso lo llevaba viendo años y años, pero claro, yo no te podía decir nada. Es que eso de que nunca quisiera salir de casa contigo, que siempre se acostara tan pronto, que le costaba mucho hacer alguna cosa contigo... Normal, ahora se arrepiente". Flipé bastante y le dije "Pues es eso mamá, ¡ahora me entiendes! Yo también llevo años pensando en ello, con esa frustración, pensando ¿esto es lo que me espera el resto de mi vida? Que vale que es un chico muy majo, muy atento, educado, trabajador, amable, cariñoso... Pero para mi había muchas cosas que faltaban."

Por primera vez sentí que mi madre me entendía. Siempre he notado que estando con él se me cortaban mucho las alas en ciertas cosas que para mí eran relevantes; pero no porque me prohibiera hacer cosas ni mucho menos, sino por su forma de ser. No le hago culpable, pues tiene otras muchas virtudes, pero en ese punto yo era incompatible con él. Supongo que esto trata de ver qué cosas estás dispuesto a aceptar de la otra persona, qué partes de ti no estarás dispuesto a desarrollar, simplemente porque con la otra persona sabes que eso no va a ser posible. Se trata de eso supongo, y del cortocircuito neuronal que me causaba pensar que mi vida sería así para siempre, que habría muchas cosas que no iba a poder conocer de mí misma... con él. Llevo años dando vueltas a esta idea, hasta que he decidido que no voy seguir con esas frustraciones a mi espalda. 

Y claro, llegados a este punto entiendo por qué mi madre está tan preocupada conmigo. Porque ve que no me motivo con nada, que me levanto sin ilusión por las mañanas... Supongo que en cierta manera ve a su hermana en mí. Pero yo encuentro muchas diferencias entre mi tía y yo. Aunque en realidad, ¿en qué nos diferenciamos unos de otros, metafísicamente hablando? En la forma de pensar, diría yo. Y últimamente sostengo que cuanto más te planteas las cosas, más riesgo corres de ser infeliz por no encontrarle sentido a tu vida. Pero no soy una derrotista ni una pesimista; si he tomado esta decisión es porque quiero ser más feliz de lo que era, porque no quiero volver a sentirme frustrada de esa manera. ¿Sería también el mismo motivo por el que mi tía tomó su decisión inicial de romper con todo? No lo sé... Pero en fin, supongo que ahora soy más consciente del riesgo, y de por qué a mi madre le crispa tanto que pase tanto tiempo "en internet". Ya le dije que tampoco estaba encontrando apoyo en mis amigos, así que me estoy dedicando a escribir, tocar la guitarra, dar paseos por el río, leer poesía y ese tipo de cosas bohemias. Simplemente, espero no estar liándola con tanto pensar. Simplemente quiero saber el por qué de las cosas, como siempre he hecho.

¡Nos vemos en el próximo té!

lunes, 20 de marzo de 2017

Lunes de horóscopo

El lunes es día de horóscopo. Con los rumores del fin de semana aún revoloteando por la habitación, entro en el ordenador y tecleo las palabras de rigor, mi mantra personal de estreno de semana, y le doy a intro. Y bueno: equinoccio, regente directo, la luna en mi signo... parece que pinta bien.

Ayer quedé de nuevo con el chico que me gusta. Primero cine y luego paseo. Hablamos de cosas más o menos triviales hasta que saqué un tema un poco más profundo y la conversación se tornó interesante. Resulta que no se encuentra cómodo con las personas, algo le impide sentirse totalmente relajado con alguien, y eso se extrapola a familia, amigos, novias, etc. Incluso a mí, claro está. Pues si supiera que yo también llevo ese nervio dentro cuando estoy con él... pero lo mío es por otra causa. Me acompañó hasta mi casa; fuimos dando un paseo por el borde del río mientras se hacía de noche. Una imagen que se me quedará en la retina, algo para construir un bonito recuerdo. Él en mi barrio, de noche, hablando, el olor a río, las casitas bajas, las últimas luces del día... Bonito, sin duda.


Nos despedimos y cuando llegó a casa me escribió al móvil. En los tiempos que vivimos las citas no se acaban si no se quiere: ahí está la mensajería instantánea para decir lo que se ha quedado en el tintero. Y es que en algún momento de nuestro paseo le dije que había estado pensando en cosas que habíamos hablado días antes, y que me daba la sensación de que le cuesta ilusionarse con la vida, y así comenzó otra conversación escrita. Que tuvo una novia hace años pero que no ha sentido que se haya vuelto a enamorar. Pues vaya, le respondí yo. Que le cuesta mucho crear un clima de confianza para que comience algo, pero que confía en que cuando entre dos personas hay sintonización, ocurre solo, de una manera natural. Es discutible, añadí. Porque no siempre se tienen las cosas tan claras por ambas partes, cuando se trata de dos personas muy iguales. Cuando es un sí pero no. Cuando por timidez o inseguridad ambos se quedan sin saber qué está pasando en realidad

He tenido mucho tiempo para pensar en esto, porque básicamente es la historia de mi vida. Para una persona como nosotros lo fácil es que nos busquen, nos halaguen, nos digan las cosas bien claras. Alguien con la seguridad que otorga no tener miedo a una negativa, porque ya vive en ella, y lo único que queda es la opción de cambiarla. Así es como empezó mi primera relación de pareja. Pero no siempre tiene por qué ser así.

Después de la conversación estuve pensando un buen rato: creo que no lo ve. No ve lo mismo que yo. Yo sí percibo esa sintonía, a veces más sutil y a veces más evidente. Puede que sea por el momento que vive que le impide ilusionarse, o porque es difícil para él comunicarse con las personas a través de las palabras. Pues dejaré de comunicarme con él exclusivamente a través del verbo, algo que ya intuía que no terminaba de ser eficiente.

Sé que estamos ahí, uno frente al otro, esperando algo. Hace años decliné la opción de ser la persona que empieza, la que pone en funcionamiento el engranaje. Era mucho más joven y no tenía ni idea sobre prácticamente nada, no tenía herramientas. Resulta que ahora sí que sé lo que quiero y lo que no. Hace unos días una amiga me dijo "¿Sabes lo que quieres? Pues ve a por ello"; y no le supe contestar. Ahora tengo la respuesta. Aunque a veces me atrapen las dudas en sus monstruosas redes, deformando mis pensamientos, lo he visto. Te he visto y me he visto. Sé lo que he sido y lo que no quiero volver a ser. Sé que esto no me va a ser fácil, pero no todos los caminos que llegan a buen puerto deben serlo. No estoy hablando de enfrentarse al otro, sino de enfrentarse a uno mismo. Lo que podríamos descubrir por el camino podría cambiarnos para siempre.

También nos lo dice el horóscopo: parece que estamos preparados para lo que venga.

¡Nos vemos en el próximo té!


jueves, 16 de marzo de 2017

Entre vivir y soñar

Cuando era pequeña tenía varios amigos imaginarios. Supongo que es algo normal en los niños, y más teniendo en cuenta el hecho de que no tengo hermanos y siempre he tenido poquitos amigos. Entonces, lo que no tenía, la compañía que anhelaba, me la tenía que inventar. Siendo un poco más mayor, esos amigos imaginarios se convirtieron en fantasías que soñaba de día. Me imaginaba con cualquier otra persona, viviendo una vida ajena, en otro lugar y haciendo otras cosas. Cualquier evocación me servía para realimentar mi imaginación: una escena de una película, una serie, una canción, una fotografía, la imagen de alguien desconocido, una conversación que escuchaba en la calle... Y construía una realidad paralela a partir de ahí. Podía pasar horas en esas ensoñaciones en las que no me sentía sola, viviendo una vida más emocionante que la que yo tenía, la cual valoraba como razonablemente aburrida.


Tenía un gran afán por imaginarme con una presencia masculina, y vivir apasionados romances. Y de ahí surgió el inventarme historias y conversaciones que copaban mis pensamientos antes de dormir. Tenía verdaderas conversaciones filosóficas con ellos, les contaba mis problemas y llegábamos a buenas conclusiones. Mi submundo nocturno era como un oasis al final del día. Los chicos de carne y hueso que me gustaban también se convertían en objeto de mis divagaciones mentales y mis historias imaginarias. Algo verdaderamente peligroso, ya que, en realidad, se trata de pensar a la otra persona en base a lo que te gustaría que fuera. Esa abstracción hacía que el mundo real cada vez me gustara menos, porque no encontraba mi lugar en él. Pero es que en mi mundo imaginario me sentía acompañada y valorada, algo que no encontraba en mi vida diaria.

Ahora que vuelvo a estar sola de nuevo después de muchos años en una relación, siento otra vez que mi imaginación divaga hacia similares escenarios, volviendo a caer en mis ensoñaciones. Creo que es una necesidad de respaldo emocional, de saber que existe alguien que me entienda y me quiera por lo que soy. Llegué a pensar que esto ocurre porque no me quiero lo suficiente, porque tengo un fallo en mi autoestima, pero empiezo a dudar de que esa sea la causa. Soy consciente de mi valía, de mis posibilidades y de muchas de mis limitaciones, y aún así sigue siendo muy difícil encontrar a alguien que me valore, que se atreva a ahondar más allá de la superficie y se sienta cómodo con lo que ve. 

Quizá busco una utopía. Me pregunto si hay alguien ahí fuera sintiendo lo mismo que yo, o son todo quimeras de mi imaginación. Me pregunto si es miedo a la soledad o va más allá. Me pregunto si debería pensar que conmigo me basto y me sobro. Me pregunto si estoy buscando en lugares donde nunca voy a encontrar nada. Me pregunto si siempre he estado en el lugar y momento equivocados. Me pregunto...

Tantas preguntas a las que ahora mismo no puedo dar respuesta. Mientras tanto mi mente, irremediablemente, vuelve a volar, imaginándome lejos. ¿Es una cuestión de perspectiva? ¿De expectativas? Quizá sea por mi capacidad para visualizar el futuro: mi pragmatismo anticipado me envía señales y me pone sobre aviso de los caminos que con el tiempo se volverán vacíos. Quizá, simplemente, sea ser inconformista.

¡Nos vemos en el próximo té!


miércoles, 15 de marzo de 2017

Premios Liebster Awards

Esta será una entrada diferente, ya que hace unos pocos días El Blog de Ángela me nominó a un Liebster Award, que es un premio que se otorga a los pequeños bloggeros (de menos de 200 seguidores), con el principal objetivo de darles a conocer un poquito más. Me parece una muy buena iniciativa y desde aquí quiero mandar un saludo y todo mi agradecimiento a Ángela por todo, e instaros a que visitéis su blog cuanto antes!

La historia es que tengo que contestar una serie de preguntas propuestas por Ángela, nominar a los blogs que considere necesario (hasta 20) y dejar las preguntas que quiero que mis nominados respondan. Así que sin más dilación, empiezo...

¿Cuál fue el motivo inicial de crear tu primer blog?
Llevaba tiempo rondándome la idea de escribir algo de una forma ordenada, con una especie de hilo conductor, y de paso, aclararme las ideas. El blog me parecía la mejor manera de vehiculizar mis pensamientos de una manera constructiva.

¿Por qué te gusta comunicar con el mundo a través de este sistema?
Siempre me ha parecido que hay cierto romanticismo en el hecho de de escribir en un blog, crear un lugar virtual que se corresponda un poco con tu pequeño universo personal o emocional, poner parte de ti en él y descubrir el poder sanador de la palabra escrita.

¿Qué consejo darías a alguien que se está planteando crear un blog?
Que no se lo pensara demasiado; si de repente se le viene a la cabeza una idea sobre la que hablar, que la escriba inmediatamente y comience la aventura. Y que no piense en las personas que le van a leer; simplemente que escriba para sí mism@.

¿Qué tipo de contenido tienen los blogs que sigues?
Bastante variado; sigo muchos blogs personales como el mío, otros sobre música, sobre cine, críticas literarias, poesía, relatos... 

¿Hay alguna entrada en tu blog de la que te sientes especialmente orgullos@?
No tengo ninguna en concreto; quizá una titulada Algo bonito para ti, porque me gusta como fui encadenando la historia y porque en su momento fue una gran revelación que me vi obligada a escribir sin remedio. Quizá dentro de un tiempo me sienta especialmente orgullosa de otra, quién sabe...

¿Tienes algún reto especial de cara al futuro para tu blog?
Probablemente la continuidad. Me gustaría seguir escribiendo y creciendo poco a poco, descubriendo nuevos lugares de la mente humana, nuevas teorías, nuevas revelaciones... y compartirlas. Ser constante también es un reto.

Si tuvieras que dejar de ser persona y tu existencia cambiase a ser del reino animal, ¿qué animal elegirías ser?
Con total seguridad diría que un gato, porque los adoro y me aportan mucha paz. Nunca me había parado a pensar en ello, así que no sé si sería el animal que mejor me representara, pero definitivamente molaría ser gato por un día.

Si por alguna razón pudieses elegir un súper-poder como los superhéroes, ¿Cuál te gustaría tener?
Ufff... ¡Se me ocurren tantas cosas! De pequeña quería tener el don de detener el tiempo... Adivinar el futuro me gustaría, pero sería un arma de doble filo. Quizá ahora me vendría bien el superpoder de no darle demasiadas vueltas a las cosas y disfrutar de lo que me ofrezca la vida. Lo considero un superpoder porque para mí es bastante difícil.

¿Puedes compartir tu canción favorita y por qué motivo es tan especial para ti?
Para mi es muy difícil elegir una, porque depende del momento, pero llevo mucho tiempo enamorada de la música y la letra de las canciones de Sting, y podría citar muchas. Hoy me voy a quedar con If I ever lose my faith in you, porque habla sobre perder la fe en muchas cosas, pero cómo tener fe en una persona te puede salvar la vida. Eso es amor.

Dedica unos cuantos renglones a explicar qué te gustaría cambiar de este mundo y cómo debería conseguirse ese cambio.
Últimamente creo que la mayoría de los problemas que existen en el mundo se resolverían con una buena educación desde niños, y no estoy hablando de ir al colegio más pijo de la ciudad ni de ir de uniforme; hablo de educación en valores, desde el amor, la compasión y la tolerancia, en el más amplio sentido de cada palabra. Qué difícil me parece hoy por hoy. 

¿Tienes prevista cuál será tu próxima aportación a tu blog? ¿Alguna idea del contenido?
Admito que llevo un tiempo ligeramente bloqueada con el contenido, fundamentalmente porque escribo sobre "mi vida" y mis revelaciones personales y ahora mismo estoy en un momento de parón emocional. Pero tengo previsto escribir varias cosas sobre varios temas (qué preciso...).


Y LOS NOMINADOS SON...
  • El Bar de Rick. Porque escribe con impecable e implacable precisión sobre la música, y sus últimas entradas sobre la música en España me han volado la cabeza... ¡Genio!
  • Deux Ex Machina 2.0. Lo he descubierto recientemente y me parece un gran blog sobre críticas de cine; es capaz de destilar como en un alambique la esencia de la película de una manera muy objetiva. 
  • Palabras en el tiempo. Blog de poesía escrita personalmente por la autora. Simplemente hermosa.
  • Durmiendo en los coches. Nunca disfruté tanto de la prosa poética. Sus reflexiones remueven algo por dentro, quizá por la capacidad de evocar imágenes que ahondan en nuestro subconsciente con las que cualquiera puede sentirse identificado, utilizando tándem literatura/naturaleza que amalgama con tanta delicadeza en sus textos. Una forma de escribir muy reconocible, con imágenes y recursos propios. 
  • La vida misma. Más prosa poética que bien se podría convertir en canciones urgentes, de estas en las echar demonios fuera para que dejen de revolverse por dentro. Melancolía urbana y cruda.  

Y las preguntas para mis nominados son... 
  1. ¿Qué te inspiró para crear tu blog?
  2. ¿Por qué te gusta comunicar con el mundo a través de este sistema?
  3. ¿Qué consejo darías a alguien que está planteándose crear un blog?
  4. ¿Qué tipo de contenido tienen los blogs que sigues?
  5. ¿Hay alguna entrada en tu blog de la que te sientas especialmente orgullos@?
  6. ¿Cuáles son tus blogs favoritos y por qué?
  7. ¿Qué te motiva más para escribir en tu blog?
  8. ¿Cuál es tu película favorita y por qué es especial para ti?
  9. ¿Cuál es tu canción favorita y por qué es especial para ti?
  10. ¿Cómo ves tu blog en el futuro? ¿Qué expectativas tienes en él?
  11. ¿Te has planteado escribir un blog con una temática completamente diferente? 
Me gustaría dar de nuevo las gracias a Ángela por nominarme; hay muchos otros blogs seguro merecedores de una nominación, por eso animo a mis nominados a seguir con esta cadena y seguir dando a conocer el contenido de los blogs que siguen. Desde que comencé mi andadura por La Blogosfera he descubierto cosas que jamás imaginé: textos con muchísima calidad, con la que muchos best-sellers actuales ni siquiera pueden soñar; autores con una capacidad sintética y de comunicación maravillosa; personas en plena ebullición deseosas de compartir sus filosofía con los demás que hacen que recupere la esperanza en el género humano... Creo que hay mucho por descubrir y este tipo de iniciativas ayuda a que tantísimo talento no se quede reducido a una pequeña parte de Internet, y empiece a formar parte positiva de la vida de otras personas. 

¡Nos vemos en el próximo té!


lunes, 6 de marzo de 2017

La vida en las cavernas

Últimamente mis días son ciertamente caóticos; no me centro. Quizá sea porque tengo demasiados proyectos entre manos y muchas ganas de desarrollarlos todos a la vez. O porque de repente veo que la vida que para mí tenía un sentido ha ido cambiando hasta estar bastante irreconocible. No es que eso me desaliente, pero inevitablemente me desconcierta, y me distrae.

Desde que tengo uso de razón, los estudios han constituido el principal motor de mi vida. Estudiar y sacar buenas notas era algo fácilmente correlacionable: si te aplicabas, salía bien y se te reconocían tus méritos. Y en verano, vacaciones y a disfrutar de la vida: amigos, pisci, familia, pueblo, helados, acostarse tarde, noches estrelladas, etc. Nadie te prepara para qué pasará cuando se acabe eso. Ahora entiendo a aquellos que sacaban malas notas y además les daba igual. Quizá porque en la vida hay otras cosas más "relevantes", y ellos, inconscientemente, eran poseedores de esta sabiduría. Que si hábito de estudio, que si lo que hagas hoy servirá para construirte un futuro el día de mañana, que si trabaja día a día... Joder, valores que yo personalmente tengo a fuego grabados en la cabeza. El problema es que no lo son todo. En serio, ¿quién te prepara para lo que viene después? Y ya no estoy hablando del momento de entrar en el mercado laboral, con sus consiguientes incógnitas vitales... Voy más allá. Estoy hablando de que incluso cuando ya has empezado a trabajar, sigues con el mismo riesgo de no entender qué estás haciendo, aunque estés haciendo algo que te llena y te gusta, algo para lo que te has preparado. 

¿Y si el trabajo no dignifica al hombre? ¿Y si estamos haciendo las cosas al revés? ¿Realmente es necesario trabajar en lo que a uno le gusta para sentirse bien? Vaya... qué sorpresa me he llevado cuando me surgió trabajo "de lo mío", y seguía igualmente desmotivada. Igual es que sigo sin poder poner mis asuntos en orden, como sabréis aquellos que habéis transitado alguna vez por este blog. Ahora que he acabado de estudiar y estoy trabajando, ahora que ya no tengo pareja después de siete años y medio, ahora que tengo menos relaciones sociales que nunca, ahora que parece que el tiempo se detiene a ratos para recordarme que sigo sin ubicarme en la vida, ahora que intento centrarme en mí misma sin llegar a conseguirlo, ahora que... Un largo ahora que...

Desde hace un tiempo pienso en cómo hemos construido nuestra sociedad, nuestro mundo... ¿cómo demonios hemos llegado hasta aquí? Toda esta infraestructura social que nos hemos autoimpuesto me parece absurda y me pregunto cómo serían las cosas si todo fuera más sencillo. Quiero decir, ¿cómo sería la vida si todavía viviéramos en las cavernas? ¿Estaríamos preocupados por todas estas cosas? Naturalmente que no... ¿o sí? ¿Estaríamos preocupados por ubicarnos en la vida? ¿O estaríamos más preocupados por encontrar alimento, cobijo e intentar no morirnos a los 35? ¿Estaríamos preocupados por nuestras relaciones sociales? ¿Qué nos hizo llegar hasta aquí? 

Pienso que hemos llegado hasta este punto por nuestra imperiosa necesidad de "mejorar" las cosas, de mejorar nuestra vida y hacerla más cómoda y segura. Desde un punto de vista evolutivo, como especie este comportamiento es totalmente comprensible (en la Naturaleza siempre se tiende a eso). Pero claro, en todo ese proceso también tuvimos que desarrollar nuestro cerebro... ¿Será nuestra inteligencia la causa de nuestros problemas? ¿Sería mejor vivir en la ignorancia, como los animales? Lo verdaderamente relevante es que, llegados hasta nuestros días, todos los demonios interiores del ser humano han aflorado y los vemos cada día en nuestras vidas, en nuestros trabajos, en los medios de comunicación, y el reflejo es que vivimos en un entorno más deshumanizado que nunca. Es intoxicante. Creo que antes, en las cavernas, se le daba mayor valor a la vida, estoy segura. Ahora parece que la vida es algo que tenemos que vivir por obligación y dentro de una serie de pautas absurdas. Por eso es un sinsentido. Quizá quienes no se lo plantean no ven que es un sinsentido, y para ellos, la vida tiene sentido. Qué paradoja. 

Entonces, toda aquella infraestructura social en la que he vivido los últimos veinte años me ha protegido relativamente de plantearme todas estas cuestiones. Pero una mente en ebullición como la mía solo estaba postergando el momento de enfrentarse a ello abiertamente. Nadie te prepara para cuando se disipa esa cortina de humo, y es entonces cuando necesitas romper con todo para ver qué misterio encierra la vida. Un poco como hizo Descartes en el Discurso del Método, empezar a dudar de todo. Ahora entiendo a aquellos pensadores griegos que se pasaban el día en túnica blanca filosofando sobre la vida... Desde que salimos de las cavernas, no nos ha quedado otro remedio.

Aquí Johnny Depp en Desde el Infierno, buscándole sentido a su vida a través de una
botella de absenta ;D